CHILE: LA CASTA YA NO DISCUTE POLÍTICA, SINO CÓMO ENCUBRIR DELITOS.



“Ha quedado claro en la actual seguidilla de escándalos que toda la Casta Política no era más que una rama de empleados especializada en legislación al servicio rentado de los grupos económicos”.





La Casta binominal al desnudo: ya no discute política, sino encubrimiento de delitos 

Por Roberto Ávila Toledo

Los proyectos políticos de dimensión histórica, como lo ha sido la transición chilena a la democracia, dan lugar a una elite gobernante que el científico político italiano Gaetano Mosca denominó “clase política”.

Cuando el proyecto político se agota históricamente un signo característico es el abandono de la ideología que le dio origen y un frenesí por el dinero y el reconocimiento social de las clases adineradas. Luego de derrotados los jacobinos, los que habían sido revolucionarios, luego de enfrentarse con Robespierre y sus compañeros, rivalizaron por obtener riquezas e incluso títulos nobiliarios, corrían desesperados a matrimoniarse con las viudas de los nobles que ellos mismos habían guillotinado. La vida de Fouchè es un ejemplo nítido de esta mutación histórica.

Cuando la clase política entra en decadencia es posible observar, además de la apetencia desenfrenada por el dinero, un afán por heredar a sus retoños la administración política y económica del “proyecto”.

El momento nítido de la decadencia es aquel en que lo que partió como una vanguardia, devenida en clase política, llega a su estación terminal como Casta. Su distancia objetiva con la realidad concreta de sus representados se hace abismal. Eso son los 15 millones mensuales de los senadores y los 225 mil mensuales del sueldo mínimo. La Casta vive en los mismos barrios, manda sus hijos a los mismos colegios, se divierte en los mismos lugares, ¿ve usted un político profesional en la galería de un estadio, en un restaurant con menú ejecutivo, se los encuentra en el supermercado, en una cola de un banco?

¿Qué significación real puede tener para la Casta que el kilo de limones alcance los 1.500 pesos? Ninguna.

La Casta ya no sólo vive y actúa sin sus representados, sino que pasa a creer que puede prescindir de ellos o que puede embaucarlos indefinidamente. Los tiempos políticos en las crisis se hacen vertiginosos. En pocos días hemos visto ejemplos que explican años de convivencias subterráneas, ocultas, disimuladas.

La presidenta Bachelet creó una comisión anti corrupción ante los escándalos de la UDI y de su propio hijo. En esa comisión pusieron a una abogada pinochetista notoria y defensora de la Colonia Dignidad. Por otra parte, una senadora UDI ha sido elegida presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado. Esto no son errores sino la implementación de acuerdos, defensa corporativa de intereses comunes.

En 25 años el ejemplo más nítido que la Concertación y la derecha explícita no son más que dos caras de la misma moneda lo constituyó la defensa conjunta que ambos bloques hicieron del dictador Pinochet durante su detención en Londres.

Ha quedado claro en la actual seguidilla de escándalos que toda la Casta Política no era más que una rama de empleados especializada en legislación al servicio rentado de los grupos económicos. Ellos son los reales depositarios de la  facultad legislativa. Uno y otro bloque político están al servicio de los grupos económicos que estrujan a la sociedad en su conjunto  a diferencia de la burguesía industrial que sólo explotaba (plusvalía mediante) a sus trabajadores.

Los actuales burgueses no  crean un tornillo, una olla, un par de zapatos; son unas sanguijuelas que estrujan la sociedad con papeles: Isapres, AFPs, seguros cada día más obligatorios, hipotecas, préstamos usureros, tarjetas de crédito etc.

Cada día que pase va a quedar más claro, para los que quieran ver y oír, que no hay cambio al modelo sin derrotar política y electoralmente al duopolio que en lo esencial representa lo mismo.

Hoy día los bloques que conforman el duopolio tienen como enemigo principal e inmediato al Ministerio Público. Observen la decadencia: ya no se discute política, sino encubrimiento de delitos. La actitud del Servicio de Impuestos Internos es impresentable. También lo es la actitud del Tribunal Constitucional, rigurosamente cuoteado entre los dos bloques que conforman la Casta.

La Casta se defenderá como bloque, pero no sobrevivirán pues el punto de ebullición de la legitimidad del sistema ya se ha producido. Que todos los políticos son los mismos corruptos ya ha hecho sentido común, la cuenta regresiva se ha iniciado.

Vamos a ver a la Casta Política al desnudo en su corrupción moral y política.

En procesos políticos más avanzados como España vemos que sujetos como Felipe González proponen ya un acuerdo de socialistas y derecha en contra de Podemos. Eso lo vamos a ver también en Chile.

"Los diez de Hollywood".



“Nadie sabe lo que haría si un comité inquisitorial lo pusiera ante el dilema de traicionar sus propias creencias y a sus antiguos camaradas o renunciar a su propio estilo de vida. La respuesta de Lardner encaja a todas luces con la definición de coraje propuesta por Hemingway: ingenio en circunstancias hostiles. «Podría contestar, pero si lo hiciera me odiaría cada mañana», replicó al presidente de la comisión J. Parnell Thomas”.
(Victor Navasky, presentación a  la edición digital de I’d Hate Myself in the Morning, de Ring Lardner Jr., traducción de José Moreno Torres, 2000).

Extendida es la práctica del régimen del capital de marginar laboralmente al disidente (sus queridas “listas negras”), quebrando, de paso, sus vidas y las de sus familias. El ámbito sindical es muestra viva.
Por añadidura -y en no pocos casos- les encarcela.
A mediados del siglo XX, un breve documental (“Los diez de Hollywood”), dirigido por John Berry ilustró lo que se ejecutaba en diez guionistas, directores y productores de cine (fueron muchos más).
Algunos fueron combatientes republicanos, contra el fascismo y el nazismo.
Poco después, el propio Berry fue incluido en tales listas.


ELIO PETRI: “A ciascuno il suo”. A cada cual lo suyo.



 















Se acostumbra atribuir a Ulpiano la célebre frase “a cada cual lo suyo” o “dar a cada cual lo que le corresponde”, sea como un precepto de Derecho, sea integrando el concepto de Justicia.

“A ciascuno il suo” (1967), es el título –muy a propósito- de una de las varias joyas cinematográficas del realizador italiano ELIO PETRI (1929-1982).
Basándose en una novela de Leonardo Sciascia, y extrayendo provecho de talentos actorales  -como el de Gian Maria Volontè-, evidencia realidades y conductas -antijurídicas y antisociales- encubiertas mediante el acomodo y la hipocresía; pero también deja claro que no todos se someten.
Junto a otros cineastas, integró una generación que aportó mucho. Sabían que el anhelo de cambio social está impregnado de razón pero también de sentimientos y valores. Y esto sabían traducirlo –brillantemente- al lenguaje cinematográfico.
En este film, incluso la banda sonora (de Luis Bakalov), resulta un premio. Y muy acertada su selección para cada secuencia, incluso jugando con la ironía.
Reiteramos: a nuestro juicio, una joya –más- de PETRI.


Enlace a “A ciascuno il suo”.
  


Manuel de Rivacoba. Entrevista.



Reproducimos la entrevista publicada en "Página 12" (Argentina), realizada por Cristian Alarcón a Manuel de Rivacoba, Juan Bustos y Juárez Tabares, rubricada “El discurso de la mano dura aísla a la sociedad”, entrevista efectuada –si no nos equivocamos- en las últimas semanas del año 2000. La fotografía corresponde a la misma publicación.




Tres prestigiosos penalistas –un chileno, un brasileño y un español– debatieron ante Página/12 sobre los efectos y los riesgos que genera en la sociedad la bandera de la inseguridad.

Juan Bustos (chileno), Juárez Tabares (brasileño) y Manuel Rivacoba y Rivacoba (español)

Uno advierte que la política de mano dura y la exaltación del discurso contra la inseguridad quiebran las redes solidarias y provocan un retroceso enorme en la conciencia de los derechos ciudadanos.
Otro plantea que nunca habrá cárceles suficientes. Que todas las nuevas que se construyan se irán llenando indefectiblemente y terminarán también hacinadas.
El tercero resume: “Se está repitiendo el fenómeno que ocurría en el siglo XVII: las penalidades excesivamente duras hacen que la ley pierda su vigor. Y los principios del derecho que a fines del siglo XVIII lograron superar esa etapa de oscurantismo ahora vuelven a ser actuales. E incluso son de vanguardia”. Quien hace ese diagnóstico es el español Manuel Rivacoba y Rivacoba, profesor titular de Derecho Penal de la Universidad de Valparaíso. Los otros son Juárez Tabares (de la Universidad del Estado de Río de Janeiro y presidente de la Asociación de Profesores de Derecho Penal brasileños) y Juan Bustos, profesor de Derecho Penal de la Universidad de Santiago de Chile. Los tres pertenecen al grupo de académicos del derecho más importante de la región y fueron convocados a Buenos Aires para presentar el nuevo Tratado de Derecho Penal elaborado durante los últimos cinco años por el penalista Raúl Zaffaroni. Los tres discutieron ante Página/12 sobre la realidad más cruda, lejos de los discursos autistas y cerca de una visión apocalíptica de las leyes y sus efectos.

–¿Cómo fue virando hacia la derecha el discurso sobre la seguridad ciudadana en sus países? ¿Ha llegado esa ola de endurecimiento a las leyes como se busca en la Argentina?

JB: En Chile, en los primeros años de la democracia hubo una especial dirección garantista. Desde mediados de los noventa, con la configuración de la fundación Paz Ciudadana se empezó a dar vuelta el discurso hacia uno de temor, miedo, exaltación del delito, con una gran propaganda de los medios que están todos en manos de la derecha. Esto ha generado una enorme inseguridad subjetiva, en paralelo con una campaña contra la droga.

MRR: Quieren hacer una reforma del código penal a la cual le tengo mucho miedo. Me he convertido en un defensor del código actual, con todos sus defectos técnicos, pero con un principio garantizador y democrático.

–¿Eso también pasó en Brasil?

JT: Al fin de la dictadura aparece un movimiento de garantismo, porque era la consecuencia de una condensación de opiniones contra la persecución. Después de la democracia hubo un fenómeno al revés. El enemigo político opositor al régimen deja de ser el enemigo público del Estado, y el lugar pasa a ser para el criminal común. Ese criminal pasa a ser el motivo de la represión y la izquierda pasa a ser parte del grupo de la represión. Dice, tenemos que combatir la droga, las drogas enferman a la juventud, están en las favelas. Este movimiento garantista se va debilitando, al punto que hoy es representado por pequeños grupos quijotescos en contra de los medios y de la tendencia. También cambió el enemigo interno, que son los sectores marginalizados, especialmente los jóvenes pobres.

–Bajar la edad penalizable parece una tendencia en todo el mundo.

JT: Ahora hay una campaña nacional en Brasil donde se insiste en que un niño de doce años es responsable de sus actos. El PT mismo admite bajar a 16 la edad punible.

–Uno de los principales temas en discusión en Argentina es el régimen de libertad progresiva.

MRR: En Chile, la intención es reducir las libertades provisionales hasta hacerlas casi desaparecer y así institucionalizar cada vez más, crear nuevas cárceles, que dicho de paso es un buen negocio para todos. Luego el paso siguiente será privatizar la prisión.

JT: Hay un tema: nunca habrá las cárceles suficientes, o sea que es un gran negocio. En España, durante toda la época del PSOE se crearon más cárceles que nunca; durante dos siglos no se habían abierto tantas cárceles como en esa época. Al terminar el período del PSOE todas las cárceles estaban hacinadas.

–Ustedes describen el mismo fenómeno de pánico moral. ¿Cuáles son los efectos?

JB: Lo que uno ve en la realidad es primero que el miedo de la gente provoca inmovilidad, desconfianza del vecino y del otro. Se quiebran las redes solidarias, la participación, la expresión política, de hecho todo se centra en el problema de la seguridad. Con ello hay un retroceso enorme en la conciencia de los derechos ciudadanos. Todos los espacios públicos también se pierden. Así se consigue una sociedad que se aísla, se concentra.

–¿Han disminuido con ello la criminalidad?

JT: Nada de nada. Es que es un absurdo, las criminalidades no disminuyen, sino que marcan una curva que sube y baja y con diversificación de modalidades. Cuando en una zona se mete policía la criminalidad se muda, o cambia de negocio. Antes, la principal causa era el hurto, hoy es el robo, o el tráfico de drogas. En algunas regiones el secuestro. Así se varía, como en el mercado.

–Aún con esa variable el narcotráfico parece ocupar el lugar central para el modelo de represión que viene.

JB: Ahora en Chile viene una reforma de la ley de drogas que va a ser más dura con el consumo, con la idea de que si no hay consumo no hay tráfico. Hay una tendencia terrible hacia la gran arma del control, sobre tú y tus amistades. Si eres amigo de una abogado que defiende a un microtraficante, ya estás señalado. El control se ha hecho cada vez más brutal sobre la base de la droga.

–Es el nuevo instrumento para el panóptico de siempre.

JT: En Brasil, el control llega a las cámaras de televisión para el control ambiental. Se está discutiendo una ley en el Parlamento para autorizar las escuchas y las imágenes ambientales para vigilar a las personas secretamente. Y ahí se había discutido una cosa terrible, que es si podrían poner cámaras en el cuarto de un matrimonio con autorización judicial.

MRR: Ocurre lo mismo que en la Inquisición. Ahí se empleaba la constricción física, el dolor, el aniquilamiento vital. Ahora lo que se emplea es el temor, y ofrecerte ciertas ventajas si tú colaboras para que incluyas a otro más en el sistema penal. Y con la tortura incluso, en casos extremos, el preso llega a inventar una historia criminal para acusar a gente que no tenía nada que ver. Porque así colabora eficazmente con la policía y él obtiene una rebaja de la pena.

–¿Cuál es la tendencia si se llega al límite de la expansión penitenciaria como en España?

JT: Veo en Brasil que el Estado entró en un sistema de bancarrota, no tenía plata para sustentar programas sociales. Tampoco tenía plata para mantener tanta gente en la prisión y por eso incrementa la participación de programas alternativos a la cárcel y horizontaliza la represión, la amplía. Usa una trampa, la de las penas alternativas. Al tener penas cada vez más terribles se genera una contradicción en el juez que la aplica. Al aparecer la alternativa de un trabajo comunitario o de una multa, entonces casi sin importar si es culpable, si hay pruebas, se le da la pena alternativa, porque no hace mal.

–O sea que la pena desmedida que marca la ley invoca una última racionalidad garantista hasta en el juez más reaccionario.

JT: Por increíble que parezca, los jueces más garantistas son los jueces de los tribunales superiores, que eran tradicionalmente los más conservadores. Ahora tienen una cierta comprensión.

MRR: En ese sentido es que se vuelve a un neoiluminismo, al fenómeno que ocurría en el siglo XVII: las penalidades excesivamente duras hacen que la ley pierda su vigor, su seriedad. Cuando las penas son demasiado graves, el juez con una mínima sensibilidad le busca la vuelta para no aplicar una pena inhumana. Tal como están las cosas, los principios de fines del siglo XVIII son ahora la vanguardia.

–La modificación del sistema penal también debe tener su efecto económico.

JT: En Brasil hay un proyecto nuevo de reforma del código penal que es desastroso. Uno de los principios es la eliminación de la suspensión condicional de la pena. La condena lleva a la cárcel, así tenga dos años o cuatro meses, va a la cárcel. O está sometida a las penas alternativas. En este sentido, hay una campaña para aplicar las penas de multa. Yo no me explicaba por qué un país tan miserable iba a sacar plata. Pero descubro que amplían el plazo de pago de dos a cuatro años y que una pena de multa no paga puede ser considerada como un crédito positivo más del Gobierno Federal frente al FMI. “Tenemos tanto dinero, incluso este dinero que nuestros ciudadanos deben en multas.” Así, la criminalidad que genera el modelo va a enriquecer y sostener hasta ir adquiriendo valor la cuenta que se debe saldar con el FMI.